Comisión Deontológica
La Comisión Deontológica informa sobre la EUTANASIA

INTRODUCCIÓN

La Comisión Deontológica se constituye en Diciembre de 2001. La integramos tres compañeros: Maria Isabel Cabanillas, Maria Dolores Espejo y Manuel Barbado.

Dicha Comisión asume la tarea y responsabilidad de controlar todos los aspectos éticos-deontológicos que finalmente serán sancionados por la Junta de Gobierno presidida por D. Florentino Pérez Raya, como aval ante la sociedad de la mejor práctica profesional.

Recordaros que el Código Deontológico de la Enfermería Española fue aprobado por el Consejo General de Enfermería en el año 1989 y constituye “un elemento vivo, basado en una ética inspirada en el bienestar de las personas para las que actuamos profesionalmente, convencidos de que contribuirá a mantener un nivel profesional y un estatus digno de nuestra profesión”.

Deseamos que esta Comisión sirva como órgano de apoyo, estudio y asesoramiento en aspectos relacionados con el ejercicio de la Enfermería desde la perspectiva de la ética profesional, conforme señala el artículo 1 del reglamento de dichas Comisiones Deontológicas. Por todo ello, en cada número de esta Revista de la Enfermería cordobesa, aparecerá una página con contenidos relativos al trabajo de nuestra Comisión. Esperamos que os resulte de gran interés y os pedimos vuestra participación activa.

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA EUTANASIA

La clonación, la investigación con células madre procedentes de embriones humanos, el aborto, el trasplante de órganos y la eutanasia son algunos ejemplos de los interrogantes éticos a los que nos enfrentamos actualmente los profesionales de la salud y cuya trascendencia no ha escapado tampoco a la sociedad.

Nosotros como enfermeros/as, podemos encontrarnos, dentro de nuestra labor profesional, con situaciones que requieran una actuación que violente nuestros principios morales, nuestra ideología o nuestras creencias religiosas. Cabe en tales supuestos acudir a la cláusula de objeción de conciencia.

En esta ocasión, os pedimos que reflexionemos sobre el tema de la EUTANASIA, tan de actualidad en estos días.

1º reflexión: ¿QUE ENTENDEMOS POR EUTANASIA? Eutanasia es la actuación que causa la muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos. Implica que un hombre da muerte a otro, ya sea mediante un acto positivo (eutanasia activa) o mediante la omisión de la atención y cuidados debidos (eutanasia pasiva).

En el caso de la “ORTOTANASIA”, se deja al enfermo morir a tiempo, con dignidad y en paz, sin el uso de medios desproporcionados o extraordinarios. Por tanto, no es eutanasia en sentido verdadero porque estas acciones u omisiones no causan la muerte por su propia naturaleza e intención. ¿Puede ser una muerte digna aquella que no sea causada, pero tampoco absurdamente retrasada?

2º reflexión: “MI VIDA ES MIA Y HAGO CON ELLA LO QUE ME DA LA GANA”. Es verdad que cierta cultura actual considera al hombre como el único actor de su vida. La vida es nuestra, pero ¿está a nuestra disposición como si fuera una finca o una cuenta bancaria o, por el contrario, tiene su origen y destino en Dios, que es quién la dignifica? Considero que el carácter trascendente de la vida, como el de la libertad, se muestra en que no podemos renunciar dignamente a ninguna de las dos.

3º reflexión: “YO PIDO LA EUTANASIA PARA MI Y NO SE LA IMPONGO A NADIE”. En esta frase se presenta como un acto individual sin ninguna repercusión social. Pero la realidad es bien distinta, ya que la ley tiene verdadera capacidad para imponer. La legalización de la eutanasia precipitaría graves consecuencias sociales. Se introduciría un factor de desconfianza en la familia y en los profesionales de la salud. ¿Los más débiles estarían más desamparados; los ancianos y los enfermos se verían arrastrados a pensar que son menos dignos y valiosos? ¿Algunos podrían ser eliminados sin su consentimiento?

4º reflexión: “LA VIDA YA NO ES DIGNA SI NO TIENE CALIDAD”. Hoy se maneja un concepto de dignidad que la identifica con calidad de vida y se entiende que una vida de calidad es una vida sin sufrimiento.

Se produce, pues, una identificación creciente entre la vida misma y la llamada “calidad de vida”, medida sobre todo por criterios de bienestar físico, de posesión y de prestigio social. Según esto,

¿la vida débil, enferma o sufriente no podría ser en modo alguno una vida con calidad?
¿Se puede llamar muerte digna a la eliminación de un ser humano que sufre, aunque sea con su consentimiento?.

5º reflexión: VISTO UNO, ¿VISTOS TODOS?

La campaña mediática, a partir del caso de un tetrapléjico, su suicidio asistido y la recreación cinematográfica de su vida, ha presentado un hecho raro como habitual y ha generalizado, a mi modo de ver, las conclusiones a partir de un único caso.

¿Podemos asegurar que todos los tetrapléjicos están deseando morirse?
¿Están pidiendo que los eliminen? Ni mucho menos. Son frecuentes casos de enfermos admirables por su espíritu de superación y por su desarrollada humanidad. Creo que el sufrimiento con amor y con esperanza también nos hace crecer.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Ante todos estos inconvenientes éticos, es lógico preguntarse:

- ¿Seremos capaces de poner una inyección letal a un enfermo en fase terminal, o lo dejaremos morir sin prestarle la atención y los cuidados debidos?
- ¿ Dónde poner los límites a la investigación sobre el ser humano?.
- ¿Se van a atender a los pacientes que son víctimas de errores genéticos?
- ¿ Hasta cuándo se estará ocultando que el uso de células madre embrionarias, además de plantear graves inconvenientes éticos, como la muerte del embrión, degenera fácilmente en la producción de tumores?.
- ¿ Con las técnicas de clonación reproductiva se harán “fotocopias” de personas?.

Considero que es necesario y urgente dar a conocer a la sociedad alternativas reales, a todos estos interrogantes, y sobre todo, que no plantee problemas éticos.

Manuel Barbado Gómez
Asesor Comisión Deontológica
Colegio Oficial de Enfermería