Entrevistas Profesionales
Alejo Ortegón Gallego









Hablemos de su trayectoria profesional…

Inicié mi actividad profesional a mediados de los 80, en el Hospital “La Paz” de Madrid, en Urgencias y en UCI donde tuve la ocasión de estar con pacientes del Síndrome de la colza; También estuve en Centros de Salud y durante varios años en las Urgencias del Hospital de Móstoles, de quien guardo unos muy agradables recuerdos por el trabajo en equipo que desarrollábamos todos: médicos, enfermeros, auxiliares, administrativos y celadores y las salidas de ocio que practicábamos. Paralelamente al inicio del ejercicio profesional y quizás debido a mi especial inclinación por la docencia, comencé a impartir cursos de formación interna en varios Centros de Salud de Madrid, a colaborar con la revista Tráfico, y a continuar con mi propia formación en otros estudios.

A finales de los 80, llego al Hospital “Infanta Margarita” de Cabra. Allí tomo contacto con los Servicios de Urgencias, Quirófanos, Hospitalización y UCI donde actualmente continúo. Colaboré en los inicios con el área de Formación Continuada, desarrollando al año de llegar al hospital, el primer Manual de Orientación para los profesionales de nueva incorporación. Ya desde aquel entonces consideraba estrictamente necesario, facilitar al máximo la incorporación de los profesionales como valioso recurso humano de la institución. Así mismo y con el deseo de dar una proyección socio-cultural al hospital y toda su área de influencia, fundamos la revista Área Sur, de la que fui su coordinador. También conservo gratos recuerdos de aquellos años en los que trabajé con Gertrudis Roldán y en los proyectos que sacábamos de continuidad de cuidados y primeros intentos de coordinación con Atención Primaria. ¡Ya ha llovido desde entonces! Conocí muy de cerca y por un breve espacio de tiempo el Centro de Salud de mi localidad donde estuve unos meses en contacto con la población. Como ya le dije antes, actualmente trabajo en la UCI y también me permite estar muy de cerca con el paciente y su familia, analizando y reflexionando sobre nuestro quehacer diario.

Creo que el hecho de haber trabajado en tan diversos servicios han contribuido a formarme como persona, como profesional sanitario y a tener una visión amplia del conjunto de la actividad asistencial que desarrolla Enfermería en cada uno de las Áreas y Servicios donde está presente. Por último, desde finales de los 90 soy profesor de la Escuela Universitaria de Enfermería de Osuna, impartiendo clases al alumnado del primer y del tercer curso de la Diplomatura contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de profesionales; transmitiéndoles el arte, la ciencia y la sabiduría de nuestra noble profesión.

¿Qué líneas generales se siguieron en el congreso, referentes a la enfermería?

Como viene siendo habitual en los Congresos y Jornadas, se exponen y presentan temas que abren múltiples posibilidades al desarrollo de la profesión, allá donde se esté ejerciendo. No sólo a nivel de cuidados críticos. Por supuesto que se mostraron estudios que avalan la evidencia científica de nuestra profesión, en técnicas, procedimientos y protocolos. Pero igualmente y cada vez con más acierto, también se presentan propuestas de participación del propio paciente y de la familia en el proceso de cuidados enfermeros y atención al moribundo. Como nexo de unión entre el congreso médico y el congreso enfermero, pues se celebraron conjuntamente, se presentó la Mesa de Bioética en la cual estuve presente junto a otro enfermero de Málaga que versó sobre la humanización de la asistencia, y otros dos facultativos expertos en Bioética.

Hablando del “Arte de cuidar”, ¿cómo cree que se podría desarrollar plenamente la enfermería?...

El dilema entre curar y cuidar no deben ser excluyentes sino complementarios. Y ambos requieren de su arte. No olvidemos que el objetivo fundamental de Enfermería es cuidar a la persona enferma y ayudar a las personas que desarrollan cuidados a ejercer adecuadamente su función. Y para desarrollar el Arte del Cuidado, debemos aproximarnos e incluir a todos los que intervienen, no sólo a los profesionales sanitarios, sino a la propia familia que son quienes en definitiva van a continuar con los cuidados en el domicilio. Empatizando y ayudándoles a afrontar el reto que supone la enfermedad ó incapacidad, aprendiendo a convivir con ella. El arte de cuidar es también el arte de cuidar la salud y prevenir la enfermedad. La población demanda información, y tiene derecho a estar informada. De ahí la necesidad de que enfermería desarrolle y participe en la educación sanitaria, en colegios, asociaciones, comunidades y por supuesto en el propio hospital.

Dentro de las 4 categorías que plantea en su exposición, libertad, intimidad, justicia y bien, ¿Es difícil dejar esa libertad, a la que alude en su ponencia, a los enfermos?...

Debemos partir del hecho de que los seres humanos cuando sienten los primeros síntomas de cualquier enfermedad, perciben una amenaza a su propia libertad. Fíjese cuando tiene fiebre, ¿le apetece salir a la calle? Cuando el proceso es más largo y de pronóstico incierto, cabe preguntarse ¿Cuánto desea saber el paciente?¿y la propia familia? En ocasiones hay miedo a conocer el diagnóstico. Pero también en ocasiones hay deseo de saber y conocer. Y creo que para iniciarse un proceso de afrontamiento a la enfermedad, es necesario determinar el conocimiento que tiene el propio paciente. No sería difícil si nos liberáramos de prejuicios, estereotipos y paternalismos con los que frecuentemente adornamos a los pacientes y familiares.

Cómo cree que se podría evitar que muchos enfermos sean vistos como un simple órgano o aparato cuya actividad es observada a través de monitores y pantallas?...

Considerando la propia relación con el paciente como una relación terapéutica desde el inicio donde es tratado como persona, no como órgano. Como persona, como usted y como yo; con emociones con derecho a expresar, sean de miedo, duda, alegría ó tristeza. Mirando primero al paciente, con una mirada que transmita cercanía, no alejamiento. Que transmita verdaderos deseos de ayudarle. Sin embargo, cuando estamos absorbidos por la dinámica del Servicio ó por la tecnología que tenemos en el mismo, como pueden ser las áreas quirúrgicas, decimos con total normalidad: “…Hoy tengo una vesícula, dos estómagos y un riñón” ó “Pues yo sólo tengo 1 oído, dos caderas y si hay tiempo una rodilla”

Un momento inolvidable de su carrera profesional…

Afortunadamente conservo muchos momentos inolvidables, en la alegría y en la tristeza. Desde haber atendido personalmente a Nuria Espert hasta llegar a humildes familias de entorno rural, sin medios para atender a un paciente moribundo y garantizarle su asistencia. Desde obtener para un paciente terminal las garantías asistenciales en su propio domicilio, junto a sus familiares y seres queridos hasta la conferencia que pronuncié en el Acto Académico de la 1ª Promoción de Diplomados en Osuna, con el título: Enfermería Profesión, Compromiso con la Humanidad. Y si hago más memoria, seguro que rescataría multitud de momentos positivos de nuestra profesión.

Diariamente, se encuentra ante situaciones en las que los enfermos pierden su dignidad, ¿cómo se podría evitar, en el caso de un enfermo en estado vegetativo?

En algún hospital, ahora mismo, es posible que se esté vulnerando la dignidad personal. Una vez hecha la matización, le respondo que no olvidando jamás que todas las personas tienen unos derechos universales básicos, que por encima de cualquier ideología, raza ó religión, son seres humanos, que bien podría ser uno mismo, ó un familiar directo. ¿Cómo quisiéramos entonces ser tratados ó que le trataran? En éste sentido es de destacar que en el congreso de enfermería se presentaron varios temas al respecto. Cada vez percibimos más sensibilidad por el tema y la sociedad en general lo manifiesta por el gran impacto mediático que suponen éstos casos.

En su ponencia, trató un espacio reservado a los cuidados de los enfermeros, basándose en que es necesario reivindicar unas condiciones adecuadas desde el punto de vista institucional para el buen ejercicio del cuidar y del curar, ¿cuáles son estas condiciones?...

Es una clara llamada a todos los implicados en el diseño de los espacios físicos para atender a los pacientes como es debido. Que tengan en cuenta a los profesionales que desarrollan el trabajo, ¿no estamos en tiempos de la salud laboral? Pues ello implica velar por los propios trabajadores y por los pacientes a los que atienden. Cuidar de que las condiciones sean las más adecuadas: espacio, temperatura ambiental, iluminación etc. También es una llamada a los Gestores para que se incluyan zonas adecuadas para los familiares. ¿disponen las UCI’s de espacios apropiados donde las familias puedan permanecer cercanos a sus seres queridos? Donde puedan afrontar la pérdida de sus seres queridos.

Igualmente, reflexionó sobre las ocasiones en las que no se ponen límites a los esfuerzos terapéuticos, ¿cree que se está frenando el curso propio de la naturaleza?...

Con toda sinceridad he de decir que sí. Que en ocasiones nos aferramos a la vida sin aceptar que la naturaleza tiene su propio curso, que llegado un momento de evidencia de irreversibilidad, debemos procurar un final lo más digno posible. Porque antes que profesionales, somos personas que reflexionamos sobre nuestro trabajo y debemos establecer unos límites al esfuerzo terapéutico para no caer en la irracionalidad y la sinrazón que prolongan innecesariamente el dolor de la familia. Y nos hacen cuestionarnos a nosotros mismos como profesionales lo que estamos haciendo.

¿Porqué una de las cuestiones más difíciles de abordar, por parte de los enfermeros, es el cuidado de las personas moribundas?...

Por lo desconocido del trabajo que se desarrolla con éstos pacientes. Estoy convencido de que los profesionales de las Unidades de Paliativos experimentan un profundo enriquecimiento personal y profesional por la labor que desempeñan. El contacto con la muerte más allá de vivenciarlo como algo negativo debe hacernos reflexionar sobre el significado de todo el proceso que conlleva. En el paciente y la familia. También digo con toda sinceridad que el trabajo con éste tipo de pacientes requiere de una alta dosis de motivación interna para asumir el compromiso de cuidar a las personas en la fase final de sus vidas. Asumir el final de nuestros pacientes es asumir que nosotros mismos, algún día también dejaremos de existir. Y esto no es fácil de aceptar en una sociedad que tiene un culto a la vida de incalculables proporciones. No olvide que los enfermeros somos personas y que también estamos inmersos en éste culto a la vida.

Es dura una de sus reflexiones ¡Nadie debería morir solo y mucho menos con dolor! Y desgraciadamente es algo que se ve muy a menudo, ¿cómo evitarlo?...

Hoy día disponemos de medios para evitarlo. Hay que sumarle disposición para realizarlo. Por supuesto que es dura, y creo que más que la reflexión, la realidad de que pueda suceder. ¿Porqué ése miedo a la sedación? En nada ha contribuido la polémica de las sedaciones del hospital de Leganés. Pues a pesar de haberse demostrado las dudosas acusaciones, pienso en aquellos pacientes que tras la polémica, no fueran tratados como debieran o en los que nos dicen adiós alejados de sus familias por imperativo de rígidas normas de horarios de visita.

¡Claro que podemos evitarlo! Estando cerca del paciente y observando su proceso de enfermedad. Quizás ahí debemos estar más atentos a los estupendos monitores que rodean las uci’s y al propio paciente. Facilitando en todo momento el proceso de duelo de la familia y la expresión de las emociones asociadas a la pérdida del ser querido. Eso implica asumir el compromiso de desarrollar plenamente la profesión en su dimensión psicosocial. Si no lo hacemos, estaríamos condenando al paciente a morir sólo, quizás sin dolor, pero que se lo sumamos al que ya de por sí tiene la familia impidiéndoles la despedida.

¿Cómo ve la enfermería en este momento y si la contribución de la Organización Colegial ha sido necesaria para alcanzar el momento actual?...

Creo que Enfermería tiene enormes posibilidades de crecimiento. Para ello debe estar en la realidad y mirar hacia ‘arriba’, al presente y al futuro. La nueva ley que entrará en vigor sobre la dependencia de los mayores y que supone el cuarto pilar de la sociedad de bienestar, así como las reformas de las titulaciones que llegarán en los próximos años, deben permitir una apertura de la profesión a los que por supuesto la Organización Colegial debe ser tenida en cuenta. Y si hemos llegado hasta aquí, gracias al esfuerzo y compromiso de la Organización Colegial, se debe continuar, de forma Constante como el título que le da nombre a ésta revista.

Publicado en Constantes nº 64 - Año XX - Marzo 2.006