La colegiada jubilada Rafaela Partera inaugura una calle con su nombre en San Sebastián de los Ballesteros. (13-11-2.010)
Córdoba, 16 de noviembre de 2010


Matrona Rafaela Partera es el nombre de una nueva calle de San Sebastián de los Ballesteros en homenaje a su vecina, amiga y gran profesional, Rafaela Partero Berni. A sus 75 años, nuestra colegiada jubilada inauguró el pasado domingo 14 de noviembre una calle que le devuelve el agradecimiento por todas las vidas que ayudó a llegar al mundo y, más concretamente, hasta San Sebastián de los Ballesteros.

En este acto tan especial quiso estar presente el Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba, para dar un apoyo afectuoso a Rafaela Partera. Así, acudieron a la cita la vocal matrona, María Soto García, y el máximo representante de la delegación provincial de enfermeros jubilados de Córdoba, Juan Diego Polonio.

Rafaela Partera, rodeada de compañeros de la profesión, de su familia, de sus vecinos y de la corporación municipal, inauguró con emoción la calle que a partir de ahora recordará para siempre a una mujer arraigada y comprometida con su pueblo.

Agradecimiento

“Estoy muy agradecida porque con este gesto siento que la gente de mi pueblo me aprecia mucho”, comenta Rafaela Partera, quien durante 41 años ha estado al servicio de su localidad y sus vecinos, primero como matrona y más tarde también como ATS.

De ahí que sus paisanos hayan decidido que uno de los dos nombres de mujer con los que bautizar las dos nuevas calles de la localidad fuese el de su atenta enfermera Rafaela Partera. Esta iniciativa parte de la propuesta de la Asociación de Mujeres Dolores Delgado al Ayuntamiento de San Sebastián de los Ballesteros para que las calles del municipio comenzaran a tener nombres femeninos.

Una aventura más para esta matrona homenajeada que vivía cada nacimiento como una alegría y cuyas pacientes nunca sufrieron fiebres puerperales en aquellos primeros partos que atendió con los pocos recursos que había a mediados del siglo XX. Aún se le acercan madres emigradas para presentarles a las hijas que por primera vez cayeron en sus manos, vecinas que le recuerdan sus asistencias, con hasta partos “de nalgas” y de gemelos, y niños y mayores que la miran con el respeto y admiración que merece esa persona que estuvo al lado de la mujer que les trajo a la vida.

Por Maribel Ruiz.