Revista Constantes nº 56: Editorial
FIN A UN AÑO DE OBSTACULOS.

Este número de CONSTANTES es el último correspondiente al 2002 y se impone, por lo mismo, hacer un breve resumen-balance de lo que ha supuesto el discurrir de los últimos doce meses para la profesión. Convendrán la mayoría de nuestros lectores en que si por algo será recordado el año a punto de concluir es porque se confirmó el estado de recortes, ajustes y dificultades para la sanidad en general y para la enfermería en particular.

Hacía mucho que los ciudadanos no se echaban a la calle simplemente para pedir mejoras sanitarias. Pues bien, eso está sucediendo en nuestra provincia dada la cerrazón de una Consejería que olvida sus promesas y trata de imponer sus criterios por encima de lo que demanda la ciudadanía. En Peñarroya-Pueblonuevo y en Puente Genil saben, desgraciadamente, mucho de cuanto decimos como reflejo de unas situaciones crispadas por la voluntad de un equipo responsable en el SAS y Salud que trata de reducir al máximo sus prestaciones. Aunque, todo sea dicho, la propaganda oficial vaya en sentido opuesto y todo sean proclamas a la calidad, magneficencia y eje del sistema que proclaman los gestores de turno.

Respecto a la enfermería provincial, casi podríamos decir tres cuartos de lo anterior. No se ha sustituido, ni de lejos, lo que la demanda social exige y en los hospitales y centros existe un clima en ocasiones enrarecido que no beneficia a nadie, ni al usuario ni, por descontado al profesional. Tenemos unos responsables que actúan en muchas ocasiones a espaldas de esos intereses comunes y el resultado es un ambiente de palpable frustración del que, ojalá, pronto quede en el olvido. Como el paro que nos afecta o la precariedad en el reconocimiento de nuestra Administración más cercana.

Por no citar el importante asunto de las retribuciones salariales donde el Colegio deja patente su criterio de que no se produzcan discriminaciones en las condiciones de trabajo en tanto en cuanto no se establezca la deseada carrera profesional en nuestra región si es que, finalmente, se decide apostar por este frente y, una vez logrado, se deban negociar criterios profesionales y laborales para establecer disitntos niveles en aras a no dejarlo, como en la ocasión presente, al capricho de una Administración Sanitaria con el peligro que ello acarrea en base a criterios de "amiguismo" de sobra conocidos.

Para final, dejar constancia de la postura de este Colegio sobre las funciones y competencias de la Enfermería. Por suerte, y desde hace un año, la profesión tiene un marco legal que nos otorga autonomía plena. No es una norma cualquiera sino un Real Decreto firmado por El Rey de España ante el que algunos prefieren ignorar. Pero la Ley obliga a su cumplimiento y a partir de ahí es donde debemos construir el futuro de la enfermería. Futuro que pasa por unos órganos de representación lo más sólidos y fuertes posibles para que, como en el caso de este Colegio, la voz del profesional se haga oír con independencia, claridad y libre de ataduras. Justo lo que a algunos molesta pero justo también lo que está en la Constitución y en el ánimo de los integrantes de nuestra profesión.