Revista Constantes nº 54: Editorial
De Especialidades y Productividad.

Habrá quien crea que son coincidencias pero las circunstancias son así de caprichosas. en el presente número de CONSTANTES y entre sus distintos asuntos asuntos objeto de nuestra atención, todos referidos al profesional, ha dos que por su enjundia y trascendencia no pueden pasar desapercibidos ni mucho menos relegados a un capítulo de, digamos curiosidades. Nos referimos al candente asunto de las Especialidades de la Enfermería y a la no menos sugerente cuestión de la productividad. Así con mayúsculas, para entendernos.

De las especialidades solo añadir, a lo publicado en paginas anteriores, que la Organización Colegial mantiene este frente abierto con la Administración Central en pos de alcanzar algo así como un sueño hasta hace bien poco imposible. Una proposición no de ley presentada en el Congreso de los Diputados de la nación ha abierto la puerta a algo que es consubstancial con nuestro futuro como profesión sanitaria. Saber que, ojalá a a corto plazo, pueda hablarse con propiedad de enfermeras/os especialistas es algo que está demandando la sociedad del siglo XXI. No es cosa, tampoco, de lanzar ninguna campana al vuelo pero desde el Consejo General de Enfermería se sigue hablando de "claro mensaje esperanzador" para que a la vuelta de cualquier mes del calendario la profesión, nuestro quehacer, se encuentre con un techo y un horizonte conseguido: ser especialistas en cuidados intensivos, pediatría, urgencias, geriatría, salud laboral, etcétera. Eso sí: en el congreso, hubo un partido (PSOE) que votó en contra de esta aspiración. Quede anotado.

Y en el segundo referente habla de productividad. Algo que interesa a todos, cómo no, en cuanto a trabajadores sanitarios. Pues bien, merced al poder de la información propia de un país democrático, hemos podido conocer cual es el grado de entusiasmo con el que el SAS premia a quienes tienen responsabilidades en la sanidad pública cordobesa. Ahí es nada esos millones de pesetas (418.000 euros de ahora mismo) que una cuarentena de personajes, de medicina y enfermería principalmente, se repartieron en concepto de productividad para premiar sus esfuerzos a lo largo y ancho del pasado 2.000.

Y es muy bueno conocer esos datos, las sustanciosas primas que han recaído en quienes tienen ya casi todos los beneficios, para hacerlos coincidir con una realidad lacerante:Córdoba figura a la cola en capítulos tales como listas de espera ciudadana o en paro en la enfermería. Parece como si estuviérasmos ante las dos caras de la moneda. De una la relajante y ubérrima que habla de millones a los bolsillos de nuestros gerentes y directores de enfermería que, con sus recortes, subempleos, trabajos precarios y paro profesional permiten otear la otra cara, la más ingrata pero también la más real, de nuestra sanidad.

Una sanidad pública que, no olvidemos, la hacen los tabajadores anónimos, no los relevantes directivos que consienten esas demoras en acceder al quirófano. Esa es la realidad que algunos han querido ocultar pero que los ciudadanos han conocido con tan solo el esfuerzo de acudir al quiosco de prensa y comprobar cómo se reparte la productividad entre quienes más perciben. Por todo, ahí queda nuestra denuncia que se une a muchas otras voces sociales que piden mejor distribución de los recursos públicos. Por eso, y de paso, son tan molestos los Colegios Profesionales que, como los de Enfermería, han decidido llamar a las cosas por su nombre. Al paro y subempleo, eso mismo. Y a la millonaria productividad de algunos, lo mismo.