Revista Constantes nº 51: Editorial
Ejemplos como símbolos

En esta época que nos ha tocado vivir, a la profesión, como a cualquier otra experiencia de la vida, le avalan muchas y decisivas cualificaciones que, entre todos, a la cabeza este colegio institucional, debemos potenciar y resaltar por encima de cualquier otra consideración.

Si nadie niega la existencia de problemas, serios, que nos afectan, no estará de más recordar que en cualquier época histórica los hubo pero que todo fue superándose en base, precisamente, a esos conocimientos sobre los que se sustenta el valor de una actividad.

Y en el presente número hay tres ejemplos que, se nos antoja, son como valiosos símbolos de lo que es y puede representar la enfermería en el conjunto de la sanidad, primero, y de la sociedad a la que nos debemos, después. Las páginas interiores dan cuenta de tres casos que no son aislados pero si suficientemente representativos.

La enfermera que, tras un año de trabajo, decide emplear su mes vacacional... trabajando mucho más en un pueblo perdido de África; el jubilado que ve reconocida una trayectoria de casi medio siglo por quienes fueron objeto de sus atenciones o la portavoz del colectivo en el mayor hospital de la provincia cuando ese centro cumple un cuarto de siglo de existencia y era de estricta justicia simbolizar el trabajo, eficaz y callado, de tantos y tantos profesionales anónimos.

Estas, y otras muchas más y poderosas razones, sirven para seguir manteniendo el mejor de los rumbos hacia los que navega nuestra profesión. Porque, por muchos problemas que nos afecten, la cota de la satisfacción superan, con creces, cualquier visión pesimista del acontecer diario.