Revista Constantes nº 43: Editorial
Mirando al 2.000

El calendario, inapelable, ha enfilado la recta hacia el último trimestre del año. Nos acercamos, a pasos agigantados, al año 2.000 con todo lo que representa alcanzar esos dígitos del almanaque. Habrá quien sienta interés, curiosidad o ¿por qué no? ¡¡Indiferencia!! ante esa meta impalpable que nos ha tocado vivir.

También en lo profesional, claro está. Las cosas son diferentes, bastante desde hace una década al día de hoy para la mayor parte de las profesiones, enfermería incluida. Vivimos en un mundo de constantes cambios y nada es ajeno a tantas y tantas transformaciones a las que debemos saludar como propias.

Ha pasado el verano y, al hilo de lo anterior, la profesión o mejor una sustancial parte de ella regresa a su paro obligado tras un respiro de poco más de uno o dos meses. Pero pese a ese dato, comenzó el curso escolar y la nota exigida para acceder a las Escuelas, sigue siendo de las más altas lo que evidencia que hay un cambio vocacional que allana cualquier tipo de obstáculo o barrera.

En el presente número de CONSTANTES se puede encontrar una mezcla del rabioso presente profesional con muestras de reconocimientos que deben servir de estímulo para todos y cada uno de los actuales profesionales en activo. El Colegio de Enfermería de Córdoba ha reanudado el Curso con el mismo afán de construir la mejor enfermería y en ese empeño parece como si no hubiera pasado el tiempo desde su ya más que lejana fundación. El futuro de la profesión debe contar con la aportación de estas instituciones que, contra viento y marea, saben cual es su papel a lo largo de tantos y tantos años: procurar las mejores condiciones formativas, laborales, de servicios para que el Diplomado se sienta incluido en una institución llamada, nada más y nada menos, que a defender su presencia protección e imagen ante la sociedad. En eso estamos.