12 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERÍA

La Enfermería celebra en todo el mundo su Día Internacional bajo el lema las enfermeras frente a la atención primaria de Salud

El 12 de mayo, la comunidad sanitaria internacional celebra en todo el mundo el nacimiento de Florence Nightingale (1820-1910), enfermera británica considerada como la impulsora del concepto moderno de la profesión. Esta fecha es la elegida por el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) —máxima entidad de representación mundial de la profesión cuyo miembro español es el Consejo General de Enfermería— para celebrar el Día Internacional de la Enfermera. En esta ocasión, el tema elegido es el relevante papel que se lleva a cabo desde los servicios de Atención Primaria de Salud de cara a prestar una asistencia sanitaria de calidad a la población. Una asistencia donde, con independencia del nivel de desarrollo del país, las enfermeras desempeñan un papel fundamental en los cuidados a la comunidad y a las familias.

Redacción, 12 de mayo de 2008.- Para evidenciar el importante rol que han asumido las enfermeras en atención primaria a través de su asistencia y su preparación científica, el CIE ha editado un documento de posicionamiento internacional que está siendo distribuido a través de las instituciones nacionales de representación enfermera. A lo largo de más de 40 páginas, este documento repasa la situación de la atención primaria, primero desde un punto de vista  global, para después entrar a valorar los países en detalle. Para poder realizar una valoración ecuánime de la situación, se centra en el cumplimiento de cuatro principios que las instituciones sanitarias internacionales utilizan para determinar la calidad de su atención primaria de salud (APS). Estos principios son:

  1. Servicios de salud iguales y accesibles para todos, sin obstáculos financieros ni barreras geográficas;
  2. Participación de toda la comunidad en el establecimiento y aplicación de los programas de salud incentivando la participación ciudadana en la planificación y en la adopción de decisiones acerca de sus propios cuidados de salud;
  3. Planteamientos intersectoriales para la salud: los profesionales de diversos sectores, entre ellos el sector de salud, trabajan de manera interdependiente con miembros de la comunidad para promover la salud de ésta;
  4. La tecnología y las modalidades de los cuidados deben basarse en las necesidades de salud y han de estar idóneamente adaptados al desarrollo social, económico y cultural de la comunidad.

Aportación enfermera

Los expertos del CIE señalan que la aportación de las enfermeras resulta fundamental para que cualquier planificación de la APS consiga el cumplimiento de los cuatro principios anteriores, con independencia de cual sea el desarrollo del país. Y es que, en la asistencia prestada en la atención primaria de salud, el trabajo desarrollado desde la profesión enfermera resulta ya fundamental para dotar a las familias y ciudadanos de una primera asistencia sanitaria, una posibilidad que ha multiplicado su calidad de vida y su salud.

La apuesta por la implantación en los países de una atención primaria de salud de calidad ha sido una lucha constante dentro de las reivindicaciones y políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, este año se cumplen 30 años desde que este organismo publicó la Declaración de Alma-Ata que puso de relieve la “enorme desigualdad del estado de salud de las personas, especialmente, entre los países desarrollados y los países en desarrollo y dentro de los propios países”. Para abordar este problema y buscar soluciones, la OMS decidió entonces centrarse en la atención primaria de salud, a la que consideró la clave para conseguir las metas que se incluyen en la estrategia establecida para el año 1977 y conocida como “Salud para todos en el año 2000”. Tres décadas han sido suficientes para poder valorar con criterios científicos la aportación enfermera en APS, y la experiencia viene a demostrar que los países más avanzados en esta asistencia son aquellos que han reforzado las competencias y la autonomía de las enfermeras en la gestión de sus cuidados.

Pero tres décadas permiten analizar también los avances realizados por los países del mundo, y, tal y como pone de manifiesto el CIE en el documento divulgativo distribuido con motivo del Día de la Enfermera, todavía queda mucho camino por recorrer. Así, señalan que “cuando nos decidimos por la atención primaria de salud en 1978 considerábamos que era la vía óptima para mejorar la salud y abordar los enormes problemas que tenían planteados los sistemas de atención de salud. Aun cuando en los últimos decenios se han hecho progresos en la salud mundial, esos avances no han beneficiado a todos. Hay desigualdades, cada vez mayores en la carga de la enfermedad y en el acceso a los cuidados entre los países y dentro de ellos, tanto si se trata de los países industrializados como de los países en desarrollo”.

Mejores resultados

No obstante, el CIE destaca que la apuesta de los países por la atención primaria ha dado importantes frutos: “se controlan mejor muchas enfermedades, como el sarampión y la poliomielitis; y otras, como la viruela, han sido erradicadas. Los índices de vacunación han aumentado en muchos países: en algunos países en desarrollo, hasta el 80%. En todo el mundo ha disminuido en medida importante la mortalidad infantil y ha aumentado considerablemente la esperanza de vida. Entre 1960 y 1995, la esperanza de vida en los países de renta baja aumentó 22 años y en los países desarrollados, 8 años”. Para los expertos del CIE no cabe duda de que la atención primaria de salud junto con los avances económicos y tecnológicos, y la financiación orientada a la lucha contra las enfermedades contribuyó ampliamente a estas mejoras relacionadas con la salud”. Sin embargo, señalan también desde el CIE, “la pandemia del sida invirtió después trágicamente este aumento de la esperanza de vida en el África Subsahariana”.

Lo que sí es cierto es que el desarrollo de la atención primaria está dejando cada vez más claro que un planteamiento de los cuidados hospitalarios no puede satisfacer las necesidades de salud de las poblaciones. Así que, señalan desde el CIE, “no hay otro camino que asumir el cambio paradigmático de unos cuidados de salud basados en el hospital a una atención de salud radicada en la comunidad y en las familias”.

Metas de desarrollo del milenio

Los defensores de la atención primaria de salud vieron seriamente peligrar su futuro en el mundo en los años 90. Sin embargo, la entrada del nuevo milenio trajo consigo la apuesta decidida de todos los países del mundo por esta asistencia, una apuesta que queda patente en el acuerdo mundial sobre las Metas de Desarrollo del Milenio (MDM). Éstas se crearon como muestra tangible del compromiso de la comunidad internacional con la salud mundial y establecieron como plazo máximo el año 2015. Se trata de una declaración que contiene una serie de metas y objetivos cuantificables para combatir la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medioambiente y la discriminación contra la mujer.

La propia OMS concibe el desarrollo de la atención primaria de salud como un requisito imprescindible para conseguir las MDM. Así lo manifestaba en 2007 su directora general, Margaret Chan: “no creo que podamos alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio si no volvemos a los valores, los principios y los planteamientos de la atención primaria de salud... Decenios de experiencia nos dicen que la atención primaria de salud es la mejor vía para el acceso universal, el mejor modo de conseguir avances sostenibles de los resultados de salud, y la mejor garantía de que el acceso a los cuidados será equitativo”.

Desde el CIE señalan con cierto pesimismo cómo actualmente nos encontramos a mitad del periodo para la consecución de las Metas de Desarrollo del Milenio y “el progreso no es notable”. Para avanzar realmente en la consecución de este objetivo y contribuir a resolver las actuales dificultades, señalan que resulta “esencial un compromiso renovado con la APS en los planos internacional y nacional”.

En la misma línea, se posicionaba la Organización Panamericana de la Salud cuando aseguraba, también en 2007, que “las pruebas reunidas en el plano internacional indican que los sistemas de salud basados en una decidida orientación hacia la APS consiguen unos resultados de salud mejores y más equitativos, son más eficientes, tienen unos costos de salud más bajos, y pueden conseguir una mayor satisfacción de los usuarios que aquellos cuyos sistemas de salud están poco orientados hacia la APS”.

Decálogo de dificultades

Desde el CIE, destacan un decálogo de dificultades que conforman los entornos en que las enfermeras dispensan la atención primaria de salud:

  1. Los costes crecientes de la atención de salud.
  2. Las expectativas y demandas crecientes de los consumidores.
  3. Los cambios demográficos y el envejecimiento de las poblaciones.
  4. La escasez de enfermeras y otros trabajadores de salud.
  5. La legislación y la voluntad política de utilizar plenamente el potencial de la enfermería.
  6. El conflicto y la agitación social que desestabilizan los servicios y restringen los recursos.
  7. Las catástrofes naturales y las causadas por el hombre.
  8. Las enfermedades endémicas y pandémicas, además de las enfermedades nuevas y las emergentes.
  9. El aumento de las enfermedades crónicas.
  10. El paso a los cuidados basados en la comunidad.

 

 

Enfermería Gaditana

Revista del Colegio de Enfermería de Cádiz

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