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El
Colegio de Enfermería de Cádiz celebra la reciente
aprobación del Consejo Europeo sobre la directiva de la
implantación de medidas de bioseguridad para evitar la
exposición de los profesionales sanitarios a VIH/Sida y
hepatitis por pinchazos accidentales
Anualmente los profesionales sanitarios sufren en Europa
1.200.000 pinchazos accidentales con dispositivos punzantes
de uso sanitario utilizados con los pacientes, de los cuales
el 46% son sufridos por los enfermeros.
El uso de medidas de seguridad y la implantación de material
de bioseguridad – dispositivos punzantes que incluyen un
dispositivo – reduce en cerca de un 85% el riesgo de
exposición al Sida y hepatitis por pinchazo accidental. En
contra de lo que se pueda pensar, está demostrado que la
adopción de estas medidas y dispositivos abarata
sustancialmente los costes de Sanidad.
Cádiz, 07 de abril de 2010.- El Consejo General de
Enfermería de España – máximo órgano regulador nacional de
los 250.000 enfermeros que trabajan en nuestro país – ha
presentado a los medios de comunicación la directiva
aprobada por el Consejo Europeo de ministros de Empleo y
Asuntos Sociales para prevenir lesiones e infecciones en los
trabajadores sanitarios como consecuencia de pinchazos
accidentales con dispositivos y objetos punzocortantes como
las agujas de las jeringuillas, lancetas, vías intravenosas,
etc. Se trata de una de las amenazas más graves para la
salud y la seguridad de los profesionales sanitarios en
particular y de los trabajadores de la Unión Europea en
general puesto que la incidencia es tan elevada que este
problema se ha convertido en uno de los principales riesgos
laborales dentro de las categorías generales que agrupan
todos estos riesgos. No en vano, el Consejo Europeo calcula
que en el territorio comunitario se producen 1.200.000
lesiones o accidentes por pinchazo accidental al año en un
sector en el que trabajan 3,5 millones de personas.
Esta nueva directiva obliga a los países de Europa a
implantar una serie de medidas de seguridad, entre las que
se incluye la obligatoriedad de uso de dispositivos de
bioseguridad. Se trata de material punzante como lancetas,
jeringuillas, vías intravenosas, que contienen un mecanismo
que anula la aguja inmediatamente después de su uso y que
evita en más del 80% el riesgo de pinchazo accidental. Cabe
destacar que la directiva aprobada es la culminación de un
trabajo de más de 30 años iniciado en España desde la
Organización Colegial de Enfermería por su actual
presidente, Máximo González Jurado, que ejerciendo su
profesión en un hospital sufrió uno de estos accidentes y se
contagió de hepatitis al manipular una jeringuilla cargada
con sangre de uno de sus pacientes. “Por aquel entonces no
había dispositivos de bioseguridad que evitaran el riesgo,
por lo que debíamos asumir el pinchazo como una
circunstancia más implícita en el trabajo. Sin embargo, hoy
en día, existen mecanismos que reducen casi a cero la
posibilidad de pinchazo por lo que no es asumible que los
sistemas sanitarios no apuesten por ellos, por la seguridad
tanto del paciente como del profesional”.
En nuestro país, según datos de este mismo estudio, se
declaran una media anual de 3.362 accidentes percutáneos que
conllevan riesgo de transmisión de infecciones vía hemática.
Sin embargo, se considera que la infradeclaración de estas
exposiciones está estimada en un 60%, por lo que los
accidentes reales ascenderían a 5.379 casos.
Por su parte, el presidente del Colegio de Enfermería de
Cádiz, Rafael Campos, ha celebrado la aprobación de esta
nueva directiva y ha recordado que “entre los enfermeros, la
tasa de exposiciones por cada 100 trabajadores se ha
incrementado entre 1996 y 2002 en un 58%”, y que la
enfermería declara el 46,3% de los accidentes percutáneos.
También puso de manifiesto que de cada 100 exposiciones
accidentales declaradas de profesionales sanitarios, 1 de
cada 10 se expone al contagio con el virus de la hepatitis
C; 1 de cada 20 se expone al contagio con el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) —con el riesgo de contraer el
sida—; y 1 de cada 50 se expone al contagio con el virus de
la hepatitis B. Esta situación se ve agravada además porque
el estrés ocasionado por factores laborales también
incrementa las posibilidades de accidentes por
inoculaciones.
En este sentido cabe destacar que el índice de infección de
hepatitis B en el personal sanitario es de un 26%, es decir,
más de 2 veces y media mayor que en la población en general,
cuya afección es del 10%. Según datos del estudio EPINETAC
los lugares donde más frecuentemente se producen los
pinchazos accidentales son principalmente la habitación del
paciente (34,7%), quirófanos y salas de partos (22,9%) y
urgencias (11%).
Dispositivos de bioseguridad = ahorro final en costes
El presidente de los enfermeros señala que, tal y como
indican los estudios realizados por los expertos del Consejo
General de Enfermería, “la aplicación con carácter general
de las medidas preventivas para evitar este tipo de
accidentes supondría la reducción de los riesgos en un 85%,
y un ahorro para el sistema sanitario en torno al 73% frente
a los costes derivados de los pinchazos sufridos de forma
accidental por el personal sanitario”.
La intensa campaña a favor de los dispositivos de
bioseguridad llevada a cabo desde el Consejo General de
Enfermería de España ha permitido que ya sean cinco las
Comunidades Autónomas que han aprobado una norma en la que
implantan de forma obligatoria este tipo de dispositivos en
la sanidad pública que gestionan, Dichas autonomías son, por
orden cronológico de aprobación de la norma: Madrid,
Castilla La Mancha, Baleares, Galicia y Navarra. Se da así
la circunstancia de que los enfermeros que trabajan en los
sistemas sanitarios de estos territorios lo hacen con
seguridad casi absoluta mientras que los que prestan su
asistencia en alguna de las 12 comunidades, entre ellas
Andalucía, restantes deben exponerse cada día al riesgo de
pinchazo accidental.
Finalmente, cabe destacar que los próximos días 1 y 2 de
junio ce celebrará en Madrid la I Cumbre Europea de
Bioseguridad que reunirá a representantes de todos los
Gobiernos, responsables de las Consejos de todas las
profesiones sanitarias, expertos en bioseguridad,
profesionales sanitarios, responsables de sistemas
sanitarios de todo el entorno comunitario y profesionales
afectados por pinchazos accidentales, entre otros. Todos
ellos debatirán acerca de este problema y analizarán la
situación actual, las claves y las posibles actuaciones a
corto, medio y largo plazo.
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